O Tribunal Supremo o clara nunca importante sentencia, (Sala Segunda, nº 426/2026 de 24 de xuño), na que se fixa doctrina establecendo que, o propietario/a dunha vivenda ocupada ilegalmente, non comete delito de coaccións, si lle corta os suministros de auga, luz ou gas.
Ata entonces, existían sentencias que condenaban aos propietarios/as que cortaban os suministros aos ocupas.
O Tribunal, fundamenta este cambio e novo criterio, en que o propietario/a non está obrigado a financiar os servicios de quen ocupa o inmoble, e aquí está a clave, sen lexítimo título. Impedir cortar os suministros, suporía un enriquecemento inxusto do ocupante.
Decíamos que a clave é a expresión ocupante sen lexítimo título, porque cando quen ocupa a vivenda ten un dereito para permanecer nela ou este dereito sexa interpretable, como pode suceder nun contrato de arrendamento, no que, ata que exista resolución do contrato por incumprimento, ata que se acredite este último, se presume que existe dereito a permanecer na vivenda.
É dicir, non se poden cortar os suministros como medio de presión, para forzar o desaloxo do inmoble, xa que, esta conducta, sí que podería constituír un delito de coaccións. Débese de esperar a ter o amparo legal, unha sentenza que dé por resolto o contrato e ordene o desaloxo.
Tal e como sucede no caso analizado polo Tribunal Supremo nesta sentencia:
Durante o proceso de divorcio, a esposa permanecía na que fora a vivenda familiar, pero, pagando o esposo o suministro eléctrico, o cal, procede a dar de baixa para que a esposa abandonase o inmoble, provocando que ela, estivera varios días sen luz na vivenda.
Por estes feitos, o esposo foi condenado por un delito de coaccións do artigo 172.2 e 3 do Código Penal, como pena principal a 9 meses de prisión.
Por tanto, ser titular do contrato de suministro non lexitima para cancelar o mesmo, cando esto, supón un mecanismo de presión frente a quen está na vivenda lexítimamente. Como diciamos, si existe conflito, controversia ou debate sobre quen debe asumir os gastos de suministros, ou sobre o dereito de uso da vivenda, débese de acudir aos procedementos legais e xudiciais correspondentes, nunca actúa mediante vía de feito.
Pero ¿que se entende por lexítimo título?
A sentencia, considera especialmente sensibles os supostos no que a persona ocupante ostente unha posición de protección, incluso cando non esté pagando a renta de aluguer. Entre outros, poderían entenderse como ocupantes con lexítimo título: o inquilino/a; copropietario/a; exmarido, exmuller,; e calquera ocupante pendente de resolución xudicial sobre o seu dereito de permanecer na vivenda.
Nestes casos, cortar os suministros como medio de presión, pode ter consecuencias penais.
Ese esquema cambia para miles de trabajadores ya que desde el 1 de septiembre, las personas físicas que soliciten o perciban prestaciones por incapacidad temporal o de otros procedimientos están obligadas a recibir electrónicamente las notificaciones y comunicaciones de la Seguridad Social.
La modificación procede de la Orden ISM/541/2026, de 27 de mayo, publicada en el Boletín Oficial del Estado el pasado 1 de junio y en vigor desde el 1 de septiembre, que reforma la regulación de las notificaciones electrónicas de la Seguridad Social vigente desde el año 2020.
Las notificaciones pueden consultarse a través de los canales electrónicos habilitados, entre ellos la Sede Electrónica de la Seguridad Social y los sistemas generales de acceso a las notificaciones administrativas, para lo que será necesario disponer de alguno de los mecanismos de identificación admitidos.
Cuando una notificación electrónica esté disponible, el ciudadano puede recibir un SMS o un correo electrónico advirtiéndole de que tiene una comunicación pendiente. Pero ese mensaje no es jurídicamente la notificación, sino un aviso de que esta ha sido puesta a su disposición.
El artículo 41 de la Ley 39/2015, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, establece que la falta de práctica del aviso no impide que la notificación sea considerada plenamente válida. Dicho de una forma mucho más sencilla, no recibir el SMS o el correo electrónico no significa necesariamente que la notificación no exista ni que los plazos queden paralizados.
También debe tener presente otro plazo especialmente relevante. Cuando una persona obligada a recibir notificaciones electrónicas no accede a su contenido durante diez días naturales desde que la notificación ha sido puesta a su disposición, la Ley 39/2015 permite entender que ha sido rechazada.
Eso no significa exactamente que el ciudadano haya aceptado el contenido de la resolución, sino que la Administración puede considerar cumplido el trámite de notificación y continuar el procedimiento.
Si la resolución abre un plazo para formular alegaciones, presentar una reclamación previa o interponer un recurso, dejar pasar una notificación electrónica pensando que llegará posteriormente una carta a casa puede colocar al interesado ante un plazo que ya ha comenzado a correr o incluso que ha transcurrido. Por tanto, no abrir una notificación no impide necesariamente que produzca efectos.
La reforma, sin embargo, introduce salvaguardas y por eso no sería exacto afirmar que desde septiembre la Seguridad Social deja definitivamente de enviar cartas a las personas afectadas.
La propia Orden permite utilizar medios no electrónicos en determinadas circunstancias, incluso aunque el destinatario forme parte de los colectivos obligados a relacionarse electrónicamente.
La norma contempla, además, asistencia presencial para las personas que tengan dificultades con los medios digitales. Los Centros de Atención e Información de la Seguridad Social podrán prestar ayuda para que el acceso a la Sede Electrónica pueda ser realizado válidamente por un funcionario público.
En definitiva, una parte de la responsabilidad de estar informado se desplaza hacia su buzón electrónico.